En este hueco tenía publicidad, y me la han quitado por marrano.

miércoles 23 de marzo de 2011

DOS BOHEMIOS (LXI)

Huelga añadir que no estaba en un sarcófago, sino en un maletero de coche; el de O´Brete, para ser más preciso. Y que lo había abierto yo solo, a patadas, algo que me hizo sentir muy fuerte pero que hubo de deberse a que el automóvil estaba bastante destrozado, por lo de la hostia y el barranco.

Además de mi vapuleada persona (me dolía todo el cuerpo humano) allí también había otros tres tíos, de traje y amordazados, lo cual, en mi sumo aturdimiento, me recordó unas palabras del inmenso José María García, aquellas en las que afirmaba que Lorenzo Sanz, el ex-presidente del Madrid, era de esa clase de tíos que tienen el despacho en el maletero del coche. Pues O´Brete lo mismo.

Aquel era un asunto turbio, oscuro y gentucero, y si podía quedarme cualquier duda, vinieron a despejármela los negros, que además de ponerse a gritar cosas en su idioma, allí desde las alturas –que cada vez lo eran menos-, también empezaron a disparar sus ametralladoras en mi dirección, como si estuviéramos en una feria y yo fuera el perrito piloto.

Salí del maletero, claro. Y al hacerlo, me di cuenta de una cosa: a tan sólo veinte metros, empezaba la urbanización de chalets de Charo, la amiga de mi mujer, esa donde habían ido a refugiarse mi familia y la de O´Brete. Así que sólo cabía una opción: alejarme de allí a toda prisa y hacer la del cebo, distanciando todo lo posible a mis seres queridos de los tres marrones ametrallados que me amenazaban.

Adivinad lo que hice.

Pues correr hacia el chalet de Charo, por supuesto.

Y mientras tanto, hacerles cortes de mangas a los negros.