Vale, ya podéis reiros: al final me petaron el ojete. Es lo que estábais esperando, ¿no? Pues una cosa os digo: me da igual. ¿Qué es el virgo anal, al fin y al cabo? Una minucia, una frivolité. ¿O no hay gente que lo hace porque le mola? ¿Ha de pesar más eso en la balanza que recuperar a mi familia?
Porque la recuperé, vaya que sí (aplausos): después de aquel día, yo no sé si mi mujer se creyó lo que le dije -vamos, que todas mis tropelías (quitando la de la paja, que ahí no cabía el engaño) habían sido obra del Trufas-, pero por lo menos sí que me advirtió de que ya no quería volver a hablar del tema, lloviera, nevara o tronase; lo cual, a efectos prácticos, venía a significar lo mismo: podía regresar a casa y recuperar mis derechos como marido y padre (más aplausos).
Y así volvieron a transcurrir los días, como de costumbre. Sólo que ahora estaba en el paro, de manera que tenía mucho más tiempo para disfrutar de mi chaval y también –y esto era la parte mala- para comerme la chola. Pues ¿cómo no hacerlo, con la de cabos sueltos que habían quedado en mi pasada aventura? Que son los que siguen:
* ¿A santo de qué coño estaba O´Brete hecho una máquina de matar?
* ¿Por qué después de la persecución en la carretera acabé en su maletero?
* ¿Por qué en ese maletero había otros dos tíos amordazados?
* ¿Cómo sabían Makendo y sus hombres dónde estaban nuestras familias?
* Aun sabiéndolo, ¿cómo cojones consiguieron entrar en nuestro espacio aéreo?
Y el más reciente:
* ¿Por qué Makenda había tirado a su marido de casa?
Esto último se lo pude preguntar a mi mujer, que quedaba mucho con ella. Pero como ya he dicho, Teresa me había prohibido volver a hablar de nada concerniente a los dos bohemios, y aunque tampoco podía estar seguro de que ambas cosas estuviesen relacionadas, yo prefería no abrir el tarro de las esencias, que en boca cerrada no entran moscas.
Luego también estaba la opción de llamar directamente a O´Brete; aunque cada vez que sacaba el teléfono móvil del bolsillo (y eso sólo cuando las dudas ya es que se me comían vivo), sólo con leer su nombre en la pantallita me acordaba de su sonrisa sardónica y cruel, mientras el Trufas me rompía el cucu; y desistía, claro.
Lo que me conduce a otra reflexión: ¿qué es un hombre sin colegas? Una sombra, un mediofistro. Que tener un hijo está bien, de acuerdo, pero tampoco se lo puedes contar todo; pasa lo mismo que con tu mujer. Y sí, vale, Makenda venía a cenar con nosotros de vez en cuando; y el presidente, al verme tan aventurero y tan guay, se hizo un poco amiguete. ¿Pero qué más? Nada, cero patatero.
Con Martín Laredo ya no podía contar más que como antes, a escondidas, y puede que incluso peor. ¿O qué creéis que ocurrió cuando llegó a oídos de Lupe que el tío con el que había follado el último domingo por la tarde no era su ex sino un psicópata? La tomó conmigo, evidentemente. Y su hermana lo mismo, y como consecuencia lógica, pues nada, vetado para Martín. Con Pepe no quería quedar y aparte mi mujer no me dejaba. Y con Mariano, tampoco, y aunque hubiera querido habría sido imposible, pues había dejado el edificio.
Así que ahí seguía yo: comiéndome la chola y también –para qué negarlo- aburriéndome un cojón.
Pero una tarde, mientras estaba con Manolillo en el parque, apareció por allí O´Brete, con una bolsa de birras, como si nada. Yo cogí una piedra del suelo, y la levanté apuntándole:
- Anda, hijo de puta, anda. Que aun tienes la poca vergüenza de aparecer por aquí…
- Amigo Manolo perdona.
- ¿Perdona? ¡Y unos cojones! ¡Eres lo peor, O´Brete!
- O´Brete lo peor, sí. Pero O´Brete quiere explicar.
Yo sabía que por mucho que me socarrara, nada iba a resarcirme de lo de mi ojaldre. Pero ya lo he dicho: me aburría un cojón. Y la curiosidad. Ay, la curiosidad…
- ¿Qué vas a explicarme, somamón?
- Todo.
Aun así le tiré la piedra, que le dio en toda la cabeza. Algunas señoras y chachas se giraron.
- Manolo cabronazo –dijo O´Brete.
- Te lo debía, por lo de la enculada.
- Ahora en paz. Manolo convence Makenda para que deje O´Brete que vuelva casa.
- En paz, y una polla. Primero me tienes que explicar todo lo que te pregunte.
O´Brete sacó una birra para cada uno, y nos encendimos unos cigarros, en un banquito. Y después, y sin dejarme decir ni pío, se puso a largar por su bocaza, plasta como él solo, remontándose en su relato hasta los primeros días de su vida, que voy a resumir tan buenamente como pueda, y espero que ya por última vez.
LA INVEROSÍMIL VIDA DE O´BRETE. PRÓLOGO.
Lo primero que he de decir, para que las cosas queden bien claras, es que O´Brete es un puto trolacas. Históricamente, ya desde la primera vez que me explicó sus desventuras africanas me la estuvo metiendo doblada, y si alguna vez salió media verdad de su boca, fue porque las circunstancias le obligaron a ir soltándome cebitos, para que picase. Recapitulemos: de negrito pobre y zandareado por la vida (ver Perdidos: vida del señor Eko) pasó a camello en apuros, de camello en apuros a camello en apuros capaz de venir a España en patera para cazar a Makenda y venderla, de capullo en apuros capaz de venir a España en patera para cazar a Makenda y venderla a camello en apuros capaz de venir a España para cazar a Makenda y venderla pero finalmente redimido por el amor, y de ahí, a lo mismo pero en bígamo… Y yo me pregunto: ¿puede haber algo más mentiroso y sinvergüenza que O´Brete? Sí rotundo: Galinga. O sea, que en realidad no. Porque todavía quedaban más trolas; después de aquellas, y aunque sea difícil de creer, todavía quedaban más trolas (y mucho peores, si cabe).
LA INVEROSÍMIL VIDA DE O´BRETE. CAPÍTULO PRIMERO: INFANCIA.
¿Sabéis lo que O´Brete era de verdad? ¿Lo digo? Agarraos, que vienen curvas: ¡el hermano de Makendo! ¡Y N´Gondo, su sobrino!
Menuda telenovela. Si es que tienen razón, cuando dicen que la realidad supera a la ficción… ¡o por lo menos la iguala! Porque la historia del señor Eko era clavadita, pero no a la de él… ¡sino a la de su hermano Makendo! Vamos, que cuando Galinga y Makendo eran dos pimpollos, les pasó lo mismo que al nigeriano de Perdidos: eso de que llegan unos paramilitares al poblado, obligan a un pobre chavalín a que mate al cura, y su hermano, para ahorrarle el trance, comete el asesinato por él y es secuestrado por aquellos, para sus milicias del mal… ¡pero el que mató al cura fue Makendo! ¡Y el que de mayor acabó de cura no fue él, sino O´Brete!
O sea, que lo que me faltaba por escuchar: además de bígamo, narco y mangasobrinos, ¡O´Brete era ex-sacerdote!
viernes 1 de abril de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada